|
Realmente alguno más porque, aunque su corazón se paró el 26 de mayo de 1999, su mente, su persona se había ido yendo poco a poco; su mirada nos decía que ya no estaba aquí. 10 años es mucho tiempo y pasan muchas cosas. Yo he pasado de 31 a 41 años, he cambiado de casa, de trabajo, ... Muchas noches he soñado con él. Las primeras veces me levantaba con desasosiego. Ahora, si me pasa, no me inquieta. Tampoco le cuento nada, no hace falta, como no hacía falta cuando estaba conmigo; me conocía tan bien que me sacaba de mis casillas cuando se anticipaba a mis actos o a mis pensamientos. Papa, en estos 10 años has tenido 2 nietos: María y Juan. 8 y 4 años. Son dos personitas absolutamente excepcionales y la mayor parte del merito lo tiene su madre a quien ya conociste. El pequeño se parece a tí, no solo en el nombre, sino en el físico, en lo tímido, en lo terco y en la química que emana con la gente. La mayor se parece a su madre en casi todo, un poco a mí en el caracter, aunque, como su madre, es mucho más generosa que yo. ¡Cuanto daría por que los pudieras conocer! Tu me enseñaste que vale más pararse a tomar un café y disfrutarlo que ganar más dinero, a preocuparte por los demás y a enseñar al que no sabe. Me enseñaste que la vida son 2 días y que habrá muchos monumentos, museos y libros que nunca conoceré, pero que el placer de tomar una caña con los míos no me lo quita nadie. Estoy intentando transmitirselo a ellos pero no es fácil en un mundo consumista y dominado por la prisa. Recuerdo que no querías que tuviese muchas actividades después del colegio. Yo también quiero que mis hijos aprendan a jugar, a aburrirse, a ser ellos mismos. Mama está bastante bien. Lo pasó mal, pero ha comprendido que la vida sigue; como tu sabes, es muy valiente y, me alegro de esto, tardarás en verla por ahí. ¿Yo qué tal? Inquieto, como siempre, pero bastante bien. Caminando; sinceramente, no sé hacia donde, pero no me paro. Todavía no tengo muchas cosas claras sobre la vida, pero cuando miro afuera, me da subidón porque la peña está, vamos a dejarlo en regular. Según la fé que me enseñasteis mama y tu, nos encontraremos en el cielo. Quiero pensar que así será y te daré un fuerte abrazo. Hasta entonces, que sepas que te recordamos. |